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viernes, 7 de diciembre de 2018

"Causa Justa" de John Grisham y el papel del abogado en la sociedad.

"Causa Justa" es la novena novela del aclamado autor estadounidense John Grisham, ex abogado de oficio y figura esencial en la escena literaria de thrillers jurídicos. En esta obra, el afamado autor nos introduce en el mundo de Michael Brock, miembro de una importante firma de abogados que se replanteará tanto su vida como su profesión a raíz de un traumático evento, el cual conseguirá abrirle los ojos a una facción de la realidad que nunca antes había conocido.



SINOPSIS DE LA OBRA

Michael Brock era un joven abogado que había logrado un gran éxito profesional en la importante firma de abogados Drake & Sweeny, de Washigton D.C. Sin embargo, este ambicioso letrado, sumido en una difícil situación en su vida personal, se encontrará inmerso en una crisis de conciencia cuando sea tomado como rehén en su oficina por un aparentemente desquiciado hombre sin techo. Este misterioso individuo será finalmente brutalmente asesinado por la policía después de dejar grabadas en la mente de Michael sospechosas acusaciones sobre un desalojo ilegal llevado a cabo por su firma, la cual el fallecido secuestrador señalaba como culpable de la muerte de una familia completa.

Brock no se tomará esta información a la ligera y en seguida comenzará a realizar una investigación por su cuenta, al tiempo que, dando un giro definitivo a su carrera como jurista, dejará su privilegiado puesto en la oficina  para dedicarse a la defensa de los menos favorecidos en la sociedad.



LEGISLACIÓN EN LA OBRA

El principal dilema que se resolverá a lo largo de la historia será el de la ilegalidad del desalojo llevado a cabo por Drake & Sweeny. El litigio tendrá un final relativamente feliz y se llevará a cabo mediante un acuerdo bilateral entre Brock y su antiguo bufete por el que el ex miembro del equipo renunciará al ejercicio de la profesión durante un tiempo y Sweeny accederá a ceder una importante suma de dinero (además de despedir al empleado que se había encargado de ocultar la ilegalidad del caso inicialmente).

Esta práctica se basará en la ley establecida específicamente por el Estado de Washington para regular los desahucios, dado que cada Estado de Norteamérica goza de la posibilidad decidir sobre la legislación relativa a numerosas cuestiones (desahucios, aborto, etc.)haciendo de este un reglamento particularmente rico y heterogéneo.
La injusticia en este caso concreto radicará en el tratamiento de los sin techo que habitaban el edificio como ocupantes ilegales, cuando estos eran en realidad inquilinos al haberse establecido un sistema de pagamiento de renta en el el centro de viviendo (aún siendo estas muy bajas dada la escasa capacidad económica de los habitantes del lugar).



Audio libro de la versión original del libro: "The Street Lawyer".

martes, 4 de diciembre de 2018

"Defender a Jacob", ¿Cómo afecta la vida familiar?

Defender a Jacob

Lo que ocurre cuando los niños son tratados como adultos.

William Landay, 2012



Resumen

Cuando descubren el cadáver de un adolescente en un bosque con tres puñaladas en el pecho, la idílica comunidad de Newton entra en shock. El ayudante del fiscal del distrito, Andy Barber, se hace cargo del caso hasta que su hijo Jacob, compañero de clase del chico, es acusado del crimen. Andy no sólo perderá su trabajo, sino que verá cómo todo su mundo se desmorona. Con algún recelo, agobiado por un secreto del pasado y convencido de que su hijo ha sido injustamente acusado, buceará en Facebook, interrogará a escolares, se enfrentará a su esposa y hará lo imposible para hallar un culpable que devuelva la inocencia a Jacob y devuelva la paz a sus vidas. Una novela que cuestiona los límites del sistema judicial estadounidense en el que los niños son tratados como adultos y que es también una soberbia lectura que plantea la escalofriante pregunta de hasta qué punto los progenitores conocen realmente a sus hijos. 




Proceso Judicial


Introducción

Una historia en la que, a lo mejor, las pruebas no están mal interpretadas y en la que la inocencia de Jacob no esté tan clara como al principio parece.

La historia gira en torno a la figura del padre de Jacob, Andy, y es ahí cuando se plantea un giro argumental verdaderamente interesante, todos los esfuerzos del señor Barber se centrarán no en demostrar la inocencia de su hijo -eso sería lo habitual en un libro del género- sino en conseguir como sea un veredicto de no culpabilidad para Jacob, y no porque quiera tanto a su hijo que no quiere que acabe en la cárcel aunque sea culpable, sino porque está tan convencido de que su hijo no ha podido cometer el asesinato que si las pruebas indican lo contrario es porque las pruebas se equivocan (en el sistema jurídico estadounidense existen tres veredictos: inocente cuando las pruebas demuestran que el acusado no ha cometido el delito del que se le acusa, culpable cuando las pruebas demuestran que el acusado sí ha cometido el delito del que se le acusa, y no culpable cuando las pruebas no pueden demostrar que el acusado haya cometido el delito del que se le acusa; en la práctica se dan muy pocos veredictos de inocencia).

Para conseguirlo Andy empleará todos sus conocimientos sobre el funcionamiento de los tribunales, aspecto de la vida de la que no es desconocedor ya que ha sido durante muchos años ayudante del fiscal del distrito y se conoce como la palma de su mano todos los claroscuros de la ley estadounidense. 

«Defender a Jacob» comienza como un thriller judicial pero en realidad esconde una novela psicológica con toques de novela negra. Esta obra plantea varias de las preguntas que ningún padre quiere hacerse y mucho menos tener que contestar ¿hasta qué punto conocemos a nuestros hijos? y ¿cómo estamos seguros de que nuestros hijos son buenas personas?

Desarrollo


El libro plantea un caso que no puede dejar indiferente a nadie, la posibilidad de que un niño de catorce años haya cometido un homicidio. No es extraño  que esta novela  haya tenido tanto éxito en EEUU, donde se cuestiona el hecho de que los niños sean juzgados como adultos en un proceso judicial.

Es la historia de una familia norteamericana normal y corriente, formada por los padres, Andy y  Laurie Barber, y su hijo Jacob, que tendrá que afrontar la terrible experiencia de  ver al hijo sometido a juicio por asesinato. Pero esta historia tiene mucho más. Profundiza en la personalidad de los protagonistas, habla sobre la verdad y la justicia, sobre lo difícil que es educar a los hijos, lo complicado que resulta conocer realmente a otra persona, incluso a las más cercanas. Porque en esta novela los personajes se sorprenden unos a otros continuamente, se guardan secretos y se mienten.

Es curiosa también la referencia hace hacia el llamado “gen asesino”, término que indica una predisposición a la violencia como rasgo hereditario.

Es un libro que provoca polémica por el caso tan difícil que plantea. Cuando los niños cometen crímenes violentos se genera una auténtica alarma social, y se buscan explicaciones racionales a un hecho que nos parece tan antinatural, tirando por tierra las ideas que podamos tener sobre la inocencia de la infancia.

La pregunta que planea a lo largo de toda la novela  es si los padres conocen realmente a sus hijos.  El autor quiere expresar esa sensación que tienen  los padres de hijos adolescentes de que quedan excluidos de su círculo privado, con lo que no saben lo que sus hijos pueden ser capaces de hacer. De hecho, el  protagonista, Jacob, parece un adolescente típico, pero al mismo tiempo sus padres desconocen lo que sucede en su interior. A partir de aquí, otra cuestión que  se plantea es la responsabilidad paterna ante los actos de los hijos menores, así como hasta dónde pueden llegar para protegerlos.

En “Defender a Jacob” el autor, a través de la voz de Andrew Barber, no cuestiona en ningún momento el sistema judicial norteamericano; sabe cómo funciona, cuáles son sus limitaciones y se ciñe a demostrar la no culpabilidad de su hijo con las herramientas que ha utilizado durante su carrera como primer ayudante del fiscal.

Uno de los rasgos más interesantes es el lenguaje que utiliza. Llano y directo, sin florituras ni rodeos y con escasa terminología legal, introduce eficazmente al lector en la trama. Así, mientras uno se sumerge en sus páginas es capaz de sentir la desesperación de la madre de Jacob cuando su hijo es condenado o puede participar en la tensión que existe entre Andrew Barber y su padre.

En el libro se pueden apreciar dos partes muy bien definidas. En la primera se exponen los hechos: conocemos la perfecta vida de los Barber y cómo se va derrumbando según pasan los días que llevan a la fecha del juicio que determinará si Jacob es inocente o culpable. Vemos el descenso a los infiernos de Laurie Barber, a Andrew Barber agarrarse a su inquebrantable fe en su hijo y su lucha para que todo aquello que tanto le ha costado levantar no se destruya. También observamos con curiosidad a Jacob, que tiene ese algo que no sabemos qué es pero que no nos gusta, aunque no queremos decir nada por si acaso. Quizás sólo sea un adolescente algo excéntrico y solitario. O no.

En la segunda parte de la historia tiene lugar el juicio y lo que sucede tras él. Es la parte de la montaña rusa en la que sabemos que lo peor ya ha pasado.


En esta obra se plantean cuestiones tan importantes como la existencia del libre albedrío, si el determinismo genético se puede utilizar como atenuante o agravante en un caso de homicidio, qué parte de culpa pueden, y deben, asumir los padres en los actos de los hijos, la importancia de los juicios mediático y social que, inevitablemente, acompañan a los procesos judiciales y cómo afectan los sentimientos a la hora de juzgar los actos de los seres queridos.

viernes, 30 de noviembre de 2018

¿Qué puede aprender un jurista de "La Herencia", de John Grisham?

¿Qué puede hacer Jake Brigance cuando, tras la muerte del acaudalado Seth Hubbard, descubre que ha sido nombrado en su testamento como abogado defensor de su última voluntad: dejar su gran fortuna a su pobre criada en lugar de a alguno de sus hijos?
Racismo, prejuicios, una intensa actividad judicial resolutiva y derecho sucesorio se mezclan en la fascinante trama de La Herencia.




ANTECEDENTE DE HECHO

Jake Brignace ya se había enfrentado a casos difíciles con anterioridad, pero el descubrir la motivación de Hubbard a la hora de ceder cuán exorbitante cantidad de dinero a Lettie Lang, una mujer que no había tenido otra relación con él que la de ocuparse da las labores de su casa en los últimos años, supondrá un verdadero reto para el experimentado abogado.

A medida que avancemos en el libro, a parte de sumergirnos en una apasionante trama, descubriremos más de la dura labor del abogado, desde la intensidad y la tensión de juicio a la fatigante labor de investigación que se llevará a cabo de antemano. 
Será a lo largo de esta larga tarea de recuperación de datos e información cuando Jake logrrará averiguar con mayor claridad las intenciones del excéntrico millonario. Sin embargo, este también tendrá que verificar de forma legal toda la información que vaya adquiriendo, asunto que no le será nada fácil teniendo que luchar contra los interesados hijos de Hubbard, que no dudarán en tachar a Lettie de oportunista, además no dudar, como muchos habitantes del pueblo, en caer en multitud de prejuicios racistas a la hora de hablar de calificar la posible relación que mantenía con Hubbard.

Una vez que el joven abogado haya averiguado que la cesión de la riqueza de Seth no fue ni más ni menos una forma de arreglar una injusticia cometida por sus antepasados tan solo tendrá que encontrar la manera de preparar a su cliente y hallar los puntos de la ley a su favor, ya que, sabiéndose poseedor de la verdad, Jake no tendrá ningún miedo a la hora de respaldarla frente a las sucias estratagemas de los ricos abogados contratados por los vástagos del fallecido.



Y es que en realidad todo el asunto se resumirá en un único punto: dado que los antepasados de Hubbard consiguieron el territorio  sobre el que fundaron su negocio (y, por ende, su fortuna) engañando y estafando a unos esclavos (antepasados de la propia Lettie Lang) este sintió que la manera más correcta de actuar era la de la compensación económica.
Una vez aclarada este acontecimiento del pasado solo las pruebas documentales y la acción de un competente abogado serán necesarias para hacer valer el complicado testamento.

SOBRE EL JUICIO EN LA OBRA

En la obra, si hay algo que podemos destacar especialmente del momento del juicio será la actividad del juez (en este caso, el señor Atlee), el cual, al tratarse de un caso desarrollado en el sur de Estados Unidos, aplicará las claves del sistema jurídico anglosajón o Common Law. Es decir, su decisión como juez tendrá un peso mucho mayor que la que tienen los jueces de la mayor parte de países europeos. Además de este singularidad, podremos apreciar una mayor relevancia de la jurisprudencia aparte de la ley como base de actuación (Jake consulta múltiples casos antiguas de herencias en la busca de fallos del juez que le puedan ser de utilidad).
Destaca también la magistral descripción que hace John Grisham de la actitud de ambos abogados en el juicio, tanto de su actitud a la hora de dirigirse al juez como de las palabras escogidas para hacer ver lo que cada uno considerará el lado verídico de la historia.


Video del autor de La Herencia (Sycamore Row en su versión original) hablando del mismo en una entrevista de CBS.





























lunes, 19 de noviembre de 2018

"Celia en la revolución", el derecho durante la Guerra Civil Española.

Que la Guerra Civil Española fue un acontecimiento que alteró por completo la estructura política y legislativa de nuestro país es algo que nadie se atreve a negar. 

La violencia que puso fin a la II República y que dio comienzo a la larga dictadura franquista supuso la también la aniquilación de las instituciones democráticas del país y un cambio abismal en cuanto a la estructura de la organización del Estado.










¿PERO, QUÉ PUEDE APORTARNOS ESTE LIBRO COMO JURISTAS?

Sin duda, a quien conozca otros clásicos infantiles redactados por Elena Fortun puede resultarle llamativa la elección de este libro para hablar de un episodio tan crudo como fue la Guerra Civil, pero es precisamente a través de los ojos inocentes e infantiles de Celia como mejor vemos reflejadas las luchas de poder, los delitos de los dirigentes del Estado y todo tipo de violaciones de derechos fundamentales que lograrán mostrar, a través de la mirada fantasiosa de la niña, el estado de decadencia en el que se encontraba el país.
Puede parecernos en un principio que una novela de ficción protagonizada por una niña poco puede aportar al sobrio mundo de las ciencias jurídicas, pero la importancia de esta obre reside precisamente en este punto: la perspectiva de quien no entiende de ideologías ni de Derecho pero se ve repentinamente perjudicada por ambos, sin  llegar a alcanzar a comprender qué es lo que está sucediendo en el Gobierno del Estado.

Elena Fortun (1886- 1952),  destacada autora infantil.


MARCO HISTÓRICO Y  LEGISLACIÓN VIGENTE

La Guerra Civil supuso un momento de ambigüedad jurídica, dado que, aunque las estructuras de gobierno de la II República seguían vigentes el enfrentamiento de este bando con el sublevado marcó una etapa en la que, dependiendo de si el lugar estaba ocupado por una lado u otro, ya que mismo dentro de la judicatura republicana había elementos militarizados que no concordaban con el sistema legitimado hasta el momento.
Resulta evidente que la acción judicial durante este período se centró especialmente en castigar las diferentes posturas políticas. Sin embargo, en muchos casos ni siquiera se recurrió a la  ley, dado que desde la violencia que solo la clandestinidad permite basto para resolver muchos de los conflictos de intereses existentes.
Celia nos muestra este ambiente incidiendo especialmente en sus dimensiones más sociales, ya que serán las que más observará mientras dure la contienda. Desde la pobreza que llega a arrastrarla a cocinar una rata a la soledad a la que la condena el servicio militar de su padre y la huida de su familia; Celia es capaz de transmitir desde los más bajo los problemas generados por la carencia de garantías sociales y el respeto de los derechos humanos.



jueves, 15 de noviembre de 2018

"Matar a un ruiseñor", un juicio hecho literatura.

Matar a un ruiseñor, obra maestra de la autora estadounidense Harper Lee, evoca la infancia de la joven Jean Louise Finch en un pequeño pueblo de Alabama. La novela se centra especialmente en los sucesos que rodean el juicio de Tom Robinson, un hombre negro acusado de violar a Mayella Ewells, una joven blanca. Será Atticus Finch, padre de la narradora del relato, quien tendrá que ocuparse de la compleja defensa, tratando de hacer valer un ideal de justicia por encima de los rancios prejuicios raciales de un aislado pueblo sureño, imbuido aún por ideas esclavistas y supremacistas.






CONTEXTO  Y LEGISLACIÓN DE LA ÉPOCA


La novela nos sitúa en el año 1936, momento en el que Estados Unido estaba sumido en plena Gran Depresión y en el que aún quedaban minorías de esclavos en el Sur.

Esta época constituirá además un momento de expansión para la legislación segregacionista, leyes que buscarán otorgar una posición privilegiada a los blancos, tratando a los afroamericanos como seres libres pero, ni mucho menos, iguales.

En el activismo a favor de la emancipación negra tuvo mucho que ver la fundación en 1909 de la NAACP (National Association for the Advancement of Colored People), dado que muchos afroamericanos rechazaron las medidas conciliatorias de Booker T. Washington y prefirieron ser ellos los primeros en tomar acción en favor de su raza.

Durante la Gran Migración (1910-1920), la pobreza obligó a muchos a emigrar cara las ciudades, donde las distinciones raciales se hicieron notorias al evidenciarse la distinción entre los míseros medios de transporte, escuelas y ámbitos de trabajo de los negros con las comodidades y privilegios que caracterizaban los espacios blancos. Todas estas medidas de separación, por supuesto, estaban legítimamente avaladas por la ley y eran defendidas por la actividad jurisprudente de cualquier Estado.

Sin embargo, aunque el "New Deal" de Franklin D. Roosevelt proporcionó un mayor apoyo a este sector de la población no fue hasta mediados de 1930 cuando la NAACP lanzó una serie de campañas que trataban de desmontar esta "segregación de iure" o racismo legal. Sin embargo, las leyes estatales y locales de Jim Crow (1876 - 1965) resistieron muchos años más, debilitándose únicamente a base de la lucha y reivindicación constante por la justicia racial.








EL DESARROLLO DEL JUICIO EN EL LIBRO


El juicio de la obra se resumirá en un claro intento de la autora de mostrar como un lugar que debería ser una garantía de justicia y protección para todos (el juzgado) puede transformarse en un auténtico tormento para quien las leyes dejan aparte. 

Tom Robinson, a pesar de ver probada su inocencia a través de las múltiples e irrefutables pruebas que Atticus ofrece será condenado precisamente por el elemento que viciaba las mentes (y por extensión, las leyes) de la época: el racismo. 

Cuando el joven afroamericano se atreve a confesar en el interrogatorio en un arranque de honestidad que sentía pena por la pobreza y soledad de Mayella (muchacha que vivía además sometida a los abusos de su padre) y que fue ella  la que se sintió atraída por sus inesperadas muestra amabilidad y cortesía la sentencia condenatoria se hará definitiva. "¿Cómo podría ser esto verdad?", se preguntará el jurado, "¿es posible que un negro pueda sentirse en algún aspecto superior a un blanco?". 

El statu quo de la época se verá así escenificado ante el juez, siendo los ingenuos ojos de los niños los únicos sorprendidos en medio de un mar de adultos, a los que las crueldades del mundo ya habían preparado para el inocuo desenlace, habituados estos a ver convertida  la ley en un simple juguete en manos de quienes concentran el poder.




Clip de la película de 1962 To Kill a Mockingbird, basada en el libro.























martes, 13 de noviembre de 2018

El Derecho en "El Mercader de Venecia".

El Mercader de Venecia, una obra de William Shakespeare ambientada en la Venecia del siglo XVI, desarrolla la historia de Bassanio, un noble necesitado de dinero que le pide ayuda su amigo Antonio para poder financiar su proyecto matrimonial. Este amigo, un acaudalado comerciante cuyas riquezas dependen de unas naves que aún están de camino, decide acudir a un prestamista judío, Shylock, el cual le concede el préstamo con una condición: de no cumplir lo pactado Antonio deberá pagarle un kilo de carne de su propio cuerpo.
Cuando las naves de Antonio no llegan a puerto, tendrá lugar un juicio en el que el usurero Shylock reclamará un kilo de la carne de Antonio, aún a sabiendas de que esto le costará la vida al joven veneciano.



ANÁLISIS DEL JUICIO EN LA OBRA

A lo largo del juicio diversos personajes critican la crueldad y fiereza de Shylock (comentarios que a menudo acompañan de un evidente sentimiento antisemita, muy propio de la época), sin embargo, el propio Antonio, a pesar de lamentar la crudeza de su destino y la falta de compasión de su enemigo, reconoce la importancia de cumplir la ley. Este joven comerciante considera esencial para el "crédito de la república" el cumplimiento del contrato tal y como fue establecido, es decir, el puro respeto al principio de legalidad hace que Antonio acepte una condena inhumana para lograr el mantenimiento funcionamiento correcto del aparato judicial.



LAS ALTERNATIVAS A UNA CONDENA INJUSTA

Durante el juicio se intenta apelar a los sentimientos de compasión y piedad del prestamista, sin embargo, este desea el cumplimiento de la condena. 
La solución a este controvertido caso llega solamente a través de una norma veneciana que impide derramar ni una sola gota de sangre al ser cortada la carne de Antonio, impidiendo así su laceración. 
Es decir, gracias a una norma protectora de la integridad física del individuo se consiguen evitar los terribles efectos de un contrato legal establecido entre dos contrayentes, dejando así clara la importancia de los derechos humanos fundamentales y la necesidad de convertirlos en leyes prioritarias por encima de todas las demás normativas existentes.

Podemos concluir diciendo que la única solución posible siempre habría debido pasar por la obediencia a la ley. Solo la creación de órdenes superiores capaces de proteger verdaderamente las dimensiones humanas más importantes (dignidad, integridad...) podrá asegurar un correcto funcionamiento sistema judicial y legitimar al mismo, aplicando la moral pública predominante en la sociedad (contraria a la tortura) y usándola como principio elemental.



El vídeo adjuntado muestra el momento esencial del litigio.